—Un momento, Monterroso...
sábado, 1 de agosto de 2009
Maese postiadors: Julio C. a eso de las 1:01 a.m. 6 Gentes decíanos aquí
Suena como: cuentos, Monterroso
Un momento Monterroso
miércoles, 28 de mayo de 2008
Maese postiadors: Julio C. a eso de las 4:20 p.m. 9 Gentes decíanos aquí
Suena como: cuentos, Monterroso
Un momento Monterroso
miércoles, 16 de abril de 2008
Maese postiadors: Julio C. a eso de las 4:26 p.m. 4 Gentes decíanos aquí
Suena como: cuentos, Monterroso
De las sombras
miércoles, 26 de marzo de 2008
Cuadro: The Nightmare
Por: John Henry Fuseli, 1782
Unos dicen que fue cansancio y que simplemente se dejó llevar; los más románticos cuentan que se sentía sólo y que tenía roto el corazón, el cual, le envenenó la sangre hasta que el cuerpo colapsó; otros divulgan que fue intencional, porque ya no soportaba escuchar cómo a su carcajada se le iba el eco.
Lo cierto es que en sus últimos días sufría de jaquecas, y que prefería pasar el tiempo durmiendo, recorriendo paisajes oníricos.
La empatía que había sido canon de su armonía y la sonrisa que comúnmente visitaba su rostro se habían ido pudriendo de a poco. Ya era más que notoria la transición. Se perdía entre las realidades tangibles y las subconscientes. El semblante se le tornó algo macilento, su andar bastante sombrío, la voz lúgubre. Esos sueños se lo estaban acabando; le consumían el cuerpo y el espíritu.
No se puede vivir solamente de ilusiones.
Dejó que se le fuera todo lo que alguna vez apreció, así sin más. Dejaba que se le estuviera yendo la vida misma... Y se le fue, sin oposición, como si lo natural fuese no debatir por ello.
La execrable escena quedará guardada por siempre en la memoria de todos los presentes, pues se le encontró con una mueca grotesca de siniestra exageración en el rostro, jamás se olvida un gesto de tal torcida impresión. Los dedos de pies y manos agarrotados, fríos de miedo. El alma se sentía ausente, como escondida, o asustada, sabrá lo eterno por qué. Y su mirada...
Murió gritando, llorando aterrado. Desgraciado final, despiadado designio.
Pero a pesar de todo, el asunto es que seguía muerto ahí, envuelto en sueños de inútiles horas. Sin poderle decir al viento que no había muerto aún, que sólo no podía despertar.
Que sólo estaba atrapado en una horrible pesadilla.
-Terminado el miércoles 26 de marzo, 2008.
Maese postiadors: Julio C. a eso de las 4:20 p.m. 10 Gentes decíanos aquí
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Interludio
domingo, 6 de mayo de 2007
Nunca se encontraron. Es lógico.
La anciana caminaba de día y el anciano caminaba de noche. Ella tenía los ojos del color de los árboles. El tenía la nariz aguileña y un bastón. Los dos tenían los mismos pájaros en distintas jaulas. Los dos eran viudos. Ella vio morir a su marido una tarde del mes de mayo. Él vio morir a su mujer una mañana del mes de agosto. Los dos tenían sobrinos que jugaban al ajedrez.
Pero, ¿cómo pueden encontrarse en la Ciudad de Buenos Aires, entre tantos millones de habitantes, una anciana que camina de día y un anciano que camina de noche?
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Diálogo del Estado Aciago
martes, 24 de octubre de 2006
Ella: ¿Por qué lo hiciste?... ¿Por qué dejaste que pasara?
Él: No sé... tal vez, sólo quería ver... conocer.
Ella: ¿Conocer qué?
Él: A ti.
Ella: ¿Cómo?
Él: Pues siempre mencionaste que podrías llegar a ser terrible si te lo proponías... Yo simplemente quería verlo. Quería conocer de ti tanto la parte buena, como la caótica. Quería conocerte completamente.
Ella: ¿Para qué?
Él: Para comprenderte supongo.
Ella: ¿Supones?
Él: Sí... es que, al principio no estaba seguro de atreverme a dar ese mal paso. Y después lo hice sin pensarlo. Tenía que conocer el límite, palparlo... no sé por qué, sólo tenía que hacerlo, quería hacerlo.
Ella: Sobrepasaste el límite.
Él: Lo sé.
Ella: No quería decírtelo pero... ya no te amo.
Él: Lo sé...
De ayer, para hoy 24 de octubre del 2006.
Todos somos imperfectos.
Minicuento
lunes, 27 de marzo de 2006
Me siento como cuándo pasa que alguien me estuviese observando. Miraré el retrovisor para asegurarme de si... ¡Por Dios! ¡Hay alguien sentado aquí en el auto!
No salgas...
domingo, 2 de octubre de 2005
Como a eso de la medianoche el perro ladraba por fuera, junto a la casa, en dirección a lo oscuro, a lo que no se alcanza a ver. Dentro, Ella le dijo "no salgas", sentada desde una silla frente una puerta; "¿por qué no?", preguntó Él al momento en que abría esa misma puerta.
-Porque es peligroso, ¿no ves lo que anda pasando?- contestó Ella.
-No, llevo tres días durmiendo, habíamos tenido días muy largos, ¿qué no recuerdas?... No tengo idea sobre qué sea lo que ande pasando.- dijo Él.
-Ayer salió Tobías, el vecino, a tomar el fresco de la noche como a esta hora. Y por la mañana lo encontraron muerto. La Muerte anda rondando estos rincones... Además, ¿a qué vas a salir?
-A fumar.- contestó Él, mientras buscaba un cigarro en su bolsillo.
-¡Entonces vas a darle más motivos a la Flaca para que te lleve, alimentando tu vicio!- dijo Ella un poco alterada -¡bien sabes que eso hace daño! ¡La Muerte te vendrá más fácil!-
Él rió, luego dijo: "La Muerte no me llevará, somos amigos." con una sonrisa franca. Encontró el cigarro y lo balanceaba en el aire.
-Además, Tobías nunca en su vida fumó, y ayer murió.- continuó diciendo Él.
-Eso no tiene relación con lo que digo. Digo que la Muerte nos vigila de cerca, ¡y tú la estás retando con tu cigarro!- dijo Ella molesta.
-Tal vez la muerte de Tobías sí tenga relación con el cigarro... Tal vez la Flaca caminaba por aquí queriendo fumar, buscando a alguien que le regalase un cigarro... Luego salió Tobías... pero Tobías no fumaba. Y no tuvo el cigarro que la Muerte le pidió. Por eso la Flaca decidió fumarse su alma...
"Yo siempre cargo dos o tres cigarros más de los necesarios. Para mis amigos más convenientes." dijo Él cuando salía rumbo a lo oscuro cerrando la puerta tras de sí.
Ella dijo "¡No salgas!"
El perro dejó de ladrar, y el resto de esa noche solamente se miró a dos puntos luminosos, de la conversación de cigarros de un par de amigos que parecían ser desde todo lo que se ha vivido.
Maese postiadors: Julio C. a eso de las 4:20 a.m. 5 Gentes decíanos aquí
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